La Sociocracia y las necesidades de los colectivos

Asian Businesswoman Leading Meeting At Boardroom Table

Cuando observamos en un grupo organizado la situación de que alguna incorrección se está generando, nos preguntamos: ¿Es fallo del empresario ejercer una presión y control exagerado sobre sus subordinados? ¿Es fallo de los miembros de aquellas asociaciones que no tienen o no quieren a nadie, entre ellos mismos, para llevar sus propios procesos de manera eficaz? ¿Es fallo de los colectivos que no reconocen su propio aislamiento y falta de integración, y se pierden en su propio egocentrismo grupal?

Las tendencias culturales y globalizadas instintivas son, difícilmente, superables fuera de la conciencia. El presente se actualiza según las necesidades de los participantes que viven en él. Así, es difícil juzgar a las personas pioneras que se lanzan con toda su inspiración por concretar, en este mar de tendencias, vicios y defectos tenaces, que luchan por seguir existiendo, manteniéndonos fuera de nosotros mismos.

Los grupos que comparten afinidades intuyen que su fracaso potencial no tiene que ver con la buena voluntad de sus miembros. Buenas intenciones no son suficiente para que la organización alcance su objetivo marcado. Se requieren herramientas de gestión y organización, que estén a la altura de las expectativas de nuestros tiempos.

Hay valores que hoy no pueden faltar en las organizaciones saludables. Hemos tomado conciencia, como colectividad, de que algunas características ya no sirven para la buena realización de proyectos. Manipulación, secretismo, egoísmo a costa de lo colectivo, abuso de poder y engaño, por nombrar algunas.

El ciudadano concienciado ya no quiere participar y apoyar iniciativas que no se rijan por principios básicos que faciliten el desarrollo integrativo del individuo, dentro del colectivo con el cual siente afinidades.

Una organización moderna, como entidad, entiende que el factor humano debe recibir la máxima atención y cuidado, ya que, las personas comprendidas y respetadas son la principal fuente de salud organizacional.

¿De qué modo y con qué ánimo una persona efectúa una tarea si no ha participado en la decisión que la produce? Este hecho seguirá siendo posible durante un tiempo, en el caso de organizaciones o empresas, donde la paga mantiene a los “sirvientes” con baja motivación y creatividad.

Finalmente, las organizaciones con valores actualizados y abiertos a la cooperación forzaran a las demás a adaptarse o a dejar paso.

Pero los tiempos actuales son también oportunos. Se observa, cada vez con más frecuencia, cómo individuos que buscan poner sus talentos al servicio de la colectividad se reúnen e intentan, a toda costa y con el debido esfuerzo, mantenerse unidos para realizar unas metas acordadas, como contribución a la resolución de la problemática global.

La inteligencia organizacional está al alcance de la mayoría y, seguramente, las herramientas de gestión modernas responden, en mayor o menor medida, a las necesidades que cualquier entidad jurídica puede tener.

¿Qué necesidades esenciales tienen los miembros de estas organizaciones modernas? Ante todo, apuestan por integrar sus objetivos dentro del marco social correspondiente. Se aseguran de que sus objetivos beneficien al Bien General. Se ocupan activamente de la salud de su organización a largo plazo y, para ello, de la salud psicosocial de sus miembros. Buscan los medios adecuados para que las personas participen, activamente, en las decisiones, acorde a su nivel de responsabilidad. En estas organizaciones, no falta respeto entre los participantes, la comunicación es efectiva y la transparencia es promovida.

Hay varias herramientas que pueden ayudar a una empresa y a un colectivo a gestionarse y organizarse para realizar su misión. Pocas de ellas reúnen todas las características mencionadas de forma metódica y efectiva. La Sociocracia es una de estas herramientas.

La Sociocracia está empezando a beneficiar a varios proyectos en España. Organizaciones como Dehnaten, en la provincia de Málaga, con unas 100 personas organizadas; Los Portales, en Sevilla, con más de 50 personas que tienen un propósito claro y benefactor; Arterra, en Navarra, que avanza con afirmación, mostrando madurez y gran ejemplo; El Semillero, en la Provincia de Cádiz, gozando de una salud organizacional excepcional y un crecimiento armonioso o Arcadia, en la provincia de Girona, son negocios y asociaciones, que podemos mencionar, que se autoorganizan y se autogestionan para alcanzar sus objetivos, con fluidez y efectividad.

Nuestros tiempos requieren organizaciones, en todos los ámbitos, que estén preparadas para beneficiar a algo más que a sí mismas y dar respuestas, a través de la satisfacción de sus necesidades, a las necesidades de sus miembros, para contribuir a nuestro entorno social, de tal manera que, eventualmente, todas y todos, participemos en un cambio auténtico y duradero.

Todo esto es lo que la Sociocracia puede aportar a los miembros y a las organizaciones a las cuales pertenecen, incitando a la sociedad a reorganizarse, de acorde a nuestros tiempos modernos, desde las perspectivas más socialmente saludables, sostenibles y ecológicas.

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